¿Y SI ME EQUIVOCO CUANDO HABLO EN PUBLICO?

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Confieso que me sorprendió. En cada charla que daba sobre habilidades de comunicación, los asistentes me preguntaban sobre qué hacer si se equivocaban cuando hablaban delante de una audiencia. Pero rápidamente entendí que es un tema que preocupa, así merece que le dedique un post. Además la gestión de los errores es importante porque tiene efectos radioactivos: el miedo al error produce inseguridad y…¡errores reales!
Lo primero que me toca decir es que intentemos evitar los errores. Y para hacerlo os lanzo 2 recomendaciones:
1.- si os apoyáis en un power point (o similar) obviamente revisad el contenido y, si es posible, que también lo haga un tercero
2.- utilizad un estilo coherente con vuestra forma de ser…el peor error es querer transmitir lo que no somos. Y esto significa tanto si utilizáis o no power point. Un ejemplo; si os sentís más seguros con una presentación donde debajo del mensaje principal de cada slide un texto más explicativo…no dudéis, incluidlo. Pero si ya os sentís cómodos con menos texto y verbalmente explicarlo con soltura…no lo incluyáis
Dicho esto, ¿qué ocurre si me equivoco?. Os daré una buena noticia: el 99% de los errores cuando hablamos en público no tienen importancia o mejor dicho – atención – : si vosotros no se le dais, quien os escucha tampoco lo hará. No pocas veces, mientras expongo veo que hay un % mal puesto, incluso un número erróneo pero no me afecta lo más mínimo, es más, yo mismo digo en voz alta “no es un crecimiento del 5,1%, es 5,1 puntos” y sigo tranquilamente. ¡ Y no pasa nada !. Insisto vivid ese instante con naturalidad. Hace unos días asistí a una presentación en la que el ponente tenía unos números con algún error menor….se puso nervioso y nos miró como si estuviésemos a punto de condenarlo a muerte. El resto de su exposición la hizo con un hilo de voz temblorosa, incluso los que escuchábamos sentíamos cierta vergüenza ajena. Y todo por un error…¡sin importancia!.
“Vale – me diréis – pero que pasa si es un error grave”. Vuelvo a recordaros que sólo ocurrirá el 1% de las veces que habléis en público. Pero es cierto, puede pasar. Yo también lo he vivido…os contaré un ejemplo de cómo reaccioné. Hacía poco tiempo que había entrado a trabajar en un banco alemán y presentaba mi proyecto. Al poco de arrancar, el responsable de Atención al Cliente me interrumpió “los datos en los que te basas no coinciden con los que yo tengo y que están aprobados por el Comité de Dirección”. Miré la slide y me di cuenta que no había utilizado una fuente de datos homologada. Miré a los 10 asistentes de mi exposición y dije “no tiene sentido que continúe y gaste vuestro tiempo pero sigo creyendo en la idea por lo que agradecería podamos vernos dentro de 1 semana con los números revisados”. Es decir, aplomo, seguridad, sinceridad, educación y siempre tranquilidad. Nunca olvidaré lo que me dijo mi jefe horas después en su despacho: “felicidades, has reaccionado como yo esperaba”. Mi opinión es que actuéis con honestidad, la audiencia lo valorará positivamente. Y si algún asistente no lo hace…el problema es suyo, no vuestro.

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Un último consejo. No le deis más vueltas de las necesarias. Quiero decir que conviene revisar por qué os habéis equivocado para evitar os ocurra una segunda vez. Pero punto y final. No os metáis en el pozo del recuerdo…sólo conseguiréis aumentar la ansiedad en vuestra próxima exposición. Relativizad. El mundo no se acaba…probablemente tendréis que realizar 100 presentaciones más para que – quizá – volváis a cometer un error grave.

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