Quiero dejar de fumar

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No, lo siento…no tengo la pócima mágica para que lo consigas, pero sí puedo aportarte algunas claves que pueden ayudarte. Dicho esto – siempre seré sincero – en el siguiente post quiero explicarte estas claves para luchar por conseguir objetivos ingratos pero necesarios.

En anteriores artículos hemos visto que la motivación es la gasolina imprescindible para conseguir nuestros retos. Pero quizá esta motivación no es…atractiva. Como yo no fumo, cambiaré el objetivo por otro que sí estoy cumpliendo pero que no me atraía. Me explicaré mejor. A mí me gusta nadar en el mar, mejor si es un una preciosa calita. La cosa cambia cuando se trata de nadar en una piscina deportiva con olor a cloro. Simplemente no me atrae. Sin embargo, me sienta muy bien…me deja de buen humor, duermo mejor, etc. Así que me planteé el reto de nadar 3 días a la semana: lunes, miércoles y viernes.

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Llega el primer lunes, vaya casualmente ha bajado la temperatura y hace frío. “Mejor empiezo otro día”. Sí, así empecé. Y me arrepentí, como suele pasar. Pero no me volvió a ocurrir. ¿Cómo lo hice? Te cuento lo que me sirvió…

Primero, busqué aliados. Lo ideal hubiese sido encontrar un amiguete que se animase a nadar y así obligarnos a quedar a las 21 h en la piscina, etcétera. No hubo suerte. Ah, – Dios aprieta, pero no ahoga – sí tenía un amigo que iba al gimnasio que había en el club donde quería ir a nadar. Quedamos en cenar algo ligero después de nadar y él de levantar pesas. Ahora sí tenía un aliado.

Segundo, vinculé el esfuerzo de ir a la piscina a un estímulo atractivo. Soy de los que les gusta mucho el cine clásico… “Vencedores y vencidos”, “El baile de los malditos”, etc. Así que decidí que cada noche que hubiese ido a nadar, alquilaría una película de este estilo para verla tranquilamente en casa y que sólo lo haría si había cumplido.

Tercero, convertí las piscinas que nadaba en un reto en sí mismo. Es decir, empecé con 10 (sí es poquito, qué le vamos hacer), y cada día que nadase añadía 2 piscinas más (25 metros x2). Os sea que le día un punto de reto personal…reconozco que me estimulaba. Ah, hice algo más: en un calendario escribí el número de piscinas que nadaría al inicio del mes siguiente y lo colgué de la puerta de casas, así lo vería cada día al salir.

Funcionó. Bueno utilicé algunos trucos más pero me los reservo para el siguiente post.

Y ocurrió algo más. Cuando llevaba 4 semanas cumpliendo a rajatabla, por razones profesionales tuve que ir de viaje un par de días…y descubrí que ¡echaba de menos nadar! Había creado una costumbre, algo muy, muy importante que abordaré más adelante.

En resumen:

1.- buscar aliados

2.- asociar el esfuerzo a un estímulo positivo

3.- convertir en una pequeña competición personal el acto de  nadar

Unas líneas más arriba, confesaba que había utilizado algún truco más, en el siguiente artículo podrás descubrirlo. Quizá lo titule “las poderosas barreras y las originales soluciones”.

¿Lo leerás?

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