¿Cómo conocer la verdadera meta que nos motiva?

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¿Cómo conocer la verdadera meta que nos motiva?.

En el anterior post exponía la importancia de acertar con los objetivos que nos marcamos –¡es casi el 50% del éxito !–  y añadía que no siempre es fácil. Pero prometí explicaros la (misteriosa) brújula que nos ayuda a identificarlos.

Ha llegado el momento de aclarar qué brújula es esa. Vamos allá.

Os confesé que nunca cumplía un objetivo concreto que cada año escribía en el papelito del 31 de diciembre: correr una maratón. La razón era que realmente no me motivaba, y que si lo plasmaba en el papelito de “retos del año” era porque unos amigos míos disfrutaban corriéndolas y me habían contagiado….pero – atención- no sentía un estímulo profundo, sino que era algo que tenía que ver con la amistad, no con el reto de la maratón. Es decir, es fácil confundir lo que es esencial para nosotros, no lo que es circunstancial o accesorio. Por tanto, la clave es acertar con la elección de nuestro reto y que nos inoculará una energía extraordinaria para el esfuerzo que significará. Vale, cojamos un papel y un lápiz…y empezamos a escribir: aprender inglés, un viaje al Caribe, dejar de fumar, bla, bla y bla. ¿Qué hemos hecho?, muy sencillo…no meditar con calma qué queremos hacer.  Vale, ahora vamos a pensarlo mejor. “Tachamos el viaje al Caribe…realmente en Menorca se está muy bien y el dinero que me ahorro lo gastaré para una ruta gastronómica”, “¿Clases de inglés?, en mi profesión no lo necesito y cuando viajo con lo que chapurreo es suficiente”. Lo tachamos. Toca pensar. Nuestra frente se arruga. Nos ponemos de pie y caminamos alrededor de la mesa. ¡increíble!,¡ ¡no sé qué retos me motivan!.  Necesito una brújula…

Hace un par de años se cumplía el centenario del colegio en el que estudié desde los 6 a los 18 años. Todos los antiguos alumnos recibimos una invitación para asistir a un evento lúdico-deportivo. Reconozco que me dio un poco de pereza, pero junto con unos amigos decidimos acercarnos picados por la curiosidad de ver algunas caras de antiguos compañeros. Llegó el día. Fue una sensación muy curiosa, desde que entré a la Universidad no había vuelto a pisar el colegio, …mil imágenes se agolparon en mi cabeza…aquellos largos pasillos, las aulas – oh, ese olor -, el despacho del director, el patio. Me invadió la nostalgia…caminaba sonriendo, cuando de repente…ocurrió algo: mi brújula empezó a vibrar. Recuerdo que, en ese instante, estaba con 2 amigos mirando el campo de fútbol donde pasábamos horas y horas entrenando,  alguien dijo:

–          Mira que disfrutábamos, ¿os acordáis de aquel entrenador…?, etcétera

Dejé de escucharle….mi brújula me hablaba .¿Por qué no?, pensé. Tuve claro que valía la pena recuperar nuestra afición por el fútbol. ¡Ése era mi reto!. Os lo resumiré: contacté con los amigos de toda la vida y nos apuntamos a un torneo de fútbol sala en el que juagamos 1 vez a la semana. Nos lo pasamos bomba (eso sí, corremos menos). No fue fácil organizarnos, convencer al resto, etc….pero tenía una fuerte motivación, gracias a la brújula.

¿Qué quiero transmitiros?. Que nuestro pasado es una valiosa guía para identificar que nos gusta, atrae,…motiva. Al recordar tiempos pasados, recuperamos momentos donde nuestra esencia prevalecía sobre las obligaciones y las inercias de nuestro día a día. Probablemente no sea tan sencillo como el ejemplo que os he puesto, pero os aseguro que dedicar un tiempo (el que sea necesario), para rememorar aporta pistas valiosas.  Seguramente de una forma más sugerida y menos evidente que los partidos de fútbol que os comentaba pero observadas con detenimiento descubriréis un tesoro de información. Oye, dirás…yo me lo pasaba de muy bien saliendo a discotecas, pero ahora con 40 años no me apetece. Y yo te respondería…quizás si reflexionas con calma tu reto auténtico sea recuperar viejas amistades,…por ejemplo, una cena con larga sobremesa 1 vez al mes con los amigos de toda la vida…o sea no vivir sólo para el trabajo y la familia. O quizá te contestaría que sigas escaneando tu pasado para descubrir más pistas (si estáis atentos a la brújula, funciona).

Al final se trata de recordar nuestra esencia para encontrar nuestros futuros retos, los que nos motivan de corazón. Mirad este vídeo, explica mejor que yo lo que intento transmitiros:

https://www.youtube.com/watch?v=QfmRMk_AtE4

Pero como, a veces, la brújula no es suficiente. Tengo una buena noticia para que se dibuje en vuestras cabezas los retos que os entusiasmen.

En el siguiente artículo.